Un poco de mí y un poco de novias que no son princesa

Lo cierto es que no me está resultando tan sencillo como pensaba, escribir un blog sobre bodas y a la vez dedicarme a organizar la mía, porque una tiene ganas de enseñar aquello que la deja con la boca abierta porque es monisitez absoluta: las novias más estilosas, las flores que la hacen morir de amor o los lugares más espectaculares para dar el sí quiero; pero resulta que, a su vez, no quiere dar pistas de lo que será su propia boda o vestido de novia, ni cuál su ramo, su peinado o sus invitaciones. Ni si pondrá brezo, hortensias o lilas en los centros de mesa, o si llevará zapatos clásicos blancos o se lanzará a la tendencia del color asomando bajo el vestido…

Y en esta tesitura se encuentra servidora, en un ni sí ni no ni todo lo contrario bodil, porque no quiero publicar nada que realmente refleje lo que será mi día B, pero quiero publicar sólo aquello que me guste mucho, mucho.

Total, que aprovecho para explicar en este post por qué parece que me hago la remolona para actualizar y para, de paso, romper una lanza en favor de la novia que hace lo que le sale de la punta del ramo.

Digo ésto porque soy asidua de blogs de bodas y novias, en las que blogueras estupendas y con un gusto maravilloso, publican imágenes preciosas de novias que han enviado sus fotos con toda la ilusión, tras dedicar muchos meses y mucho trabajo y esfuerzo a que su día fuera el soñado por ella y su chico, y un éxito para sus invitados.

Y tras ver las preciosas imágenes que tantas emociones positivas transmiten, una se queda Frozen en el sitio al leer los comentarios negativos de personas que piensan que una novia sólo es la que se casa en la nave central de una catedral con vestido sobrio, de manga larga, pelo recogido y velada, y que todas las que no van así no merecen ni un poco de respeto. Que a mí me entra una pena terrible y más de una vez me dan ganas de meter baza y sugerir que vayan a que el Mago de Oz les consiga un corazón.

Creo que todas las opiniones son válidas y que cada uno es libre de expresarlas, pero creo que hay que hablar siempre desde el respeto y poniéndose en la piel de quién va a recibir la crítica destructiva.

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No todas las novias tienen que ser Grace Kelly, ni falta que les hace…

Personalmente, pienso que las novias regias y clásicas pueden ser un primor, pero también he visto algunas que no estaban nada favorecidas. Y sin embargo he visto novias de melena al viento y vestido de tirantes (de fiesta, que dirían algunas) que me han dejado maravillada con su estilazo, y otras que no tanto.

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De hecho, creo firmemente que lo único realmente importante para una novia es no disfrazarse y ser fiel a sí misma. Sentirse cómoda y más guapa que nunca y mirarse al espejo  y que le dan ganas de comerse a besos de mona que va… Y debo decir que ésto me lo suelen transmitir más las novias más informales y desenfadadas, que las clásicas (y mira que me gusta a mí un velo bonito, oiga).

Así que en este nuestro blog, siempre habrá novias preciosas, sean del estilo que sean y que nos servirán de inspiración a muchas de nosotras, y dará igual el largo de la manga o si llevan trenza o moño de bailarina, tiara de infanta o corona de flores naturales, y si se casan en Los Jerónimos o descalzas en un acantilado…

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Y entre tanto, puedo adelantar que no me caso en una catedral, así que yo tampoco seré Grace Kelly…

Imágenes vía Querida Valentina y Pinterest.

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